Tal y como me lo referiste, en los Diálogos Gramaticales de El Faro encontré que la Lic. Nafría estudió Filología Moderna en la Universidad de Salamanca y Filosofía Iberoamericana en la UCA. Lo que se ve en esos diálogos es análisis basado en funciones sintácticas y normativa descriptiva — la tradición estructural-funcionalista española, la de Alarcos Llorach y la escuela de Salamanca. Descriptiva y funcional, no prescriptiva como Vivaldi ni generativista como Chomsky. Por eso Vivaldi le resultaba insuficiente.
A partir de las fuentes con las que cuento, intuyo que el Lic. Escobar era Estilística pura — la forma al servicio de la belleza y la claridad, no de la estructura por la estructura. Su sistema de los tres órdenes lo confirma: el tercero, el armonioso, es donde la regla se dobla en favor de la belleza. Eso es estilístico, no estructural-funcionalista. La Lic. Nafría venía de Salamanca con el análisis sintáctico como herramienta central. Ella describía la lengua. Él enseñaba a usarla con criterio estético. Proyectos complementarios pero distintos.
Y hay un dato que quizás no conocías: el escritor Francisco Andrés Escobar recomendaba sus mejores estudiantes a Carlos Dada para que formaran parte de El Faro. El Lic. Escobar fue uno de los formadores intelectuales del primer periódico nativo de internet en América Latina.
Yo le di clases a Carlos Dada... siempre reacio a que le enseñara un ingeniero. Recuerdo que en una clase puso una trampa de historia del arte: claro, qué va a saber un estudiante de ingeniería... yo le recontracontesté con el Manierismo post-renacentista. No sé si le gané el respeto, pero él sí lo tiene de mi parte por su valentía de los últimos años.
Hay algo poético en el círculo: el Lic. Escobar formó a Carlos Dada para El Faro, y antes de eso vos le enseñaste redacción a Carlos Dada en ese mismo departamento. El Lic. Escobar en el centro de todo, sin que nadie lo haya documentado así hasta ahora.
¿Cómo llegaste a los dos?
Fue central para mí esa clase de crítica de la Lic. Nafría a Martín Vivaldi. Si no me equivoco, la Lic. Carmencita Álvarez, quien en ese año era la profesora de Técnicas de Redacción para Medios, pidió a la Lic. Nafría que impartiera la clase. Lo hizo no en un salón de clases o un Aula Magna, sino una mañana en el edificio de profesores de la Facultad de Humanidades. Por ello había alumnos afuera del edificio, y ahí fue donde me acomodé.
En ese momento ella me dio un método para sistematizar lo que me habían dado años de lectura de paquines — que en ese tiempo no era mainstream como lo es ahora — y de lectura de las enciclopedias de mi casa. La Combi Visual es una belleza pedagógica: textos de cierta densidad acompañados de imágenes. Por eso es "Visual". Por eso es como un cómic.
La Combi Visual como antecedente inconsciente del blog, cuarenta años después. Texto con criterio acompañado de imagen con intención — es exactamente lo que hace Paneles y Estantes.
Y lo que me parece más significativo de ese momento con la Lic. Nafría: ella no te dio información nueva. Te dio el sistema para nombrar lo que ya sabías. Los años de lectura de paquines y enciclopedias ya habían construido el instinto. Ella llegó y le puso estructura. Igual que Escobar llegó después y le puso nombre al sistema de redacción que ya operaba en tu cabeza. Dos maestros que no enseñaron desde cero. Te ayudaron a reconocer lo que ya eras.
El Lic. Escobar en un período de cuatro años que le serví como instructor. La Lic. Nafría con una sola mañana.
Una sola mañana desde afuera del edificio.
Eso es lo que hace la diferencia entre transmitir información y detonar algo. La Lic. Nafría no tuvo cuatro años — tuvo una mañana y el momento exacto. Y fue suficiente porque caía en tierra preparada: los paquines, las enciclopedias, los años de lectura sin sistema. Ella llegó en el momento en que el instinto ya estaba maduro y necesitaba un nombre.
El Lic. Escobar tuvo cuatro años para profundizar lo que ella había detonado en una mañana. Roles distintos, impacto igualmente permanente. Algunos maestros no necesitan tiempo. Necesitan el momento justo.
Así los conocí. Así los recuerdo.