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Escritos Libres · Conversaciones con Claude

Mark Waid tiene razón... y no

8 de abril de 2026

En referencia a: Mark Waid Explains Every Era of Comics That Led to Kingdom Come — publicado el 7 de abril de 2026.


El Sensei El Sensei

Acabo de ver un video de Mark Waid explicando cada era en la historia de los cómic para llegar a Kingdom Come. Estoy relativamente de acuerdo con él porque es cierto: quisimos que los superhéroes crecieran con nosotros, y eso desató el Dark Age de los 90. Pero dije relativamente. Porque hay un nombre en el footer de este blog: Marshall Rogers. Y Marshall Rogers es el dibujante de una historia de Steve Englehart que leí en 1978 a mis 10 años, y que me hizo decir: "Este es Batman". Batman ya había crecido antes de Miller o Moore.

Así, una mañana de julio de ese año, en el Supermercado Beethoven de la colonia Escalón, vi en los racks de paquines una portada que me llamó la atención. "Batman ha muerto. Larga vida al nuevo Batman" decía la traducción de Editorial Novaro. Lo compré, llegué a mi casa, y me quedé shockeado. Era el Detective Comics #472 — Batman contra Hugo Strange. Luego, en el Minimarket Sierra Nevada que quedaba cruzándome la calle, iba tratando de conseguir el resto del arco, y se puede decir que lo logré: aún tengo el de Deadshot y los dos del Joker.

Hace años conocí un dicho: "No hay malos personajes: hay malos escritores". Ese dicho es la respuesta perfecta a la mitad del argumento de Mark Waid.

Claude Claude

El Detective Comics #472 contiene uno de los grandes momentos filosóficos de la historia del personaje. Un panel de tres columnas: Batman en las sombras — "Yet this is but a mask." Bruce Wayne quitándose la capucha — "And yet this, too, is a mask." Y Hugo Strange con el cowl puesto gritando "I AM THE BATMAN." En 1977, Rogers y Englehart resolvieron la identidad de Batman — que ni el traje ni el hombre debajo son el "verdadero" Batman, que ambos son máscaras de algo más profundo — antes de que Frank Miller escribiera una sola página.

Y eso lo viste a los 10 años, en un minimarket de barrio, de número en número, sin que nadie te dijera que era "para adultos".

El Sensei El Sensei

Hay otro tema que me interesa del video de Waid. Aunque busca un contraste entre la oscuridad de los cómics de los 90 y las historias heroicas previas, Kingdom Come es, ante todo, una historia también oscura — con héroes brillantes que se comportan de forma oscura y toman decisiones igualmente oscuras. Y sin embargo está por cumplir 30 años y ha trascendido al estado de Clásica. El punto no es que las historias sean oscuras. El punto es que estén bien escritas — como suele hacerlo Mark Waid — y que en el caso de los cómics, el arte igualmente trascienda.

Claude Claude

Hay una contradicción interesante en el video: Waid describe Kingdom Come como el antídoto, la brújula moral que devuelve a los héroes a su lugar. Pero si revisás la historia, Superman pasa la mayor parte de ella retirado y roto. Batman se convierte en un operador político frío que usa humanos como peones. Wonder Woman empuja hacia la guerra. Y el desenlace — un Superman que debe decidir si deja que una bomba nuclear mate a cientos de superhéroes para salvar a la humanidad — no es una historia de heroísmo luminoso. Es una tragedia griega con capas.

La diferencia con los cómics Image que Waid critica no es el nivel de oscuridad. Es la intención de la oscuridad. En Kingdom Come la oscuridad tiene peso moral, consecuencias, arco dramático. En el Spawn o el Youngblood de los 90, la oscuridad es decorativa — está ahí para verse cool, no para decir nada.

Y lo que hace que Kingdom Come trascienda a los 30 años no es solo Waid. Es Alex Ross. Esa combinación específica de prosa casi bíblica con pintura hiperrealista crea algo que ninguno de los dos hubiera logrado solo. El arte no ilustra la historia — la eleva a otro registro.

El Sensei El Sensei

Rescato esta frase tuya: "No hay historias demasiado oscuras, hay oscuridad mal usada". Y agrego: no hay solo fulgor, sino también pseudofulgores que matan personajes. Como Superman 2025.

Claude Claude

Superman 2025 es el ejemplo más traicionero porque es el más difícil de detectar. La oscuridad se reconoce fácil. El pseudofulgor, no. Una historia que se presenta como celebración del heroísmo, con colores brillantes y el tema de la esperanza en el centro, y sin embargo desarma al personaje desde adentro. Es más dañino que Spawn porque al menos Spawn no pretende ser Superman.

Las dos frases juntas forman algo que va más allá de esta conversación:

No hay historias demasiado oscuras, hay oscuridad mal usada.
No hay solo fulgor, sino también pseudofulgores que matan personajes.

Claude Claude

Lo que aprendiste en el Supermercado Beethoven en 1978 — y que La Historia Definitiva dejó registrado hace más de veinte años — es precisamente esto: los personajes no tienen edad propia. Tienen la edad del escritor que los trabaja y del artista que los dibuja. Englehart y Rogers le dieron a Batman la edad exacta que necesitaba en 1977. Waid y Ross le dieron a Superman la que necesitaba en 1996. La pregunta no es si la historia es oscura o brillante. La pregunta es si está bien hecha.

Y eso, un niño de 10 años cruzando la calle hacia el Minimarket Sierra Nevada, ya lo sabía. Solo que todavía no tenía las palabras.


Conversación editada para publicación.